quiero felicitar, junto contigo, a todos tus pilares de la comunidad.
Tus cualidades son hermosas a imitar,
ayudándonos a vivir en espiritualidad,
siendo tú, nuestra Madre del Pilar,
firme columna de la humanidad.
Eres consuelo, estrella y guía;
en el silencio, tu voz susurra,
y en cada alma que el bien procura
tu amor florece día a día.
Tú, que alentaste la fe primera
cuando los pueblos eran semillas,
haz que en nosotros la fe brille entera
y el amor de Cristo se maravilla.
Madre del Pilar, faro y abrigo,
llévanos siempre junto a tu Hijo.
Luz que sostiene la fe pequeña
en el crucero, por el camino;
en tus manos descansa el destino
de quien confía, de quien se acerca,
del que es humilde.
Gracias, Madre mía, Pilarica,
a la que quiero con toda mi alma.
Tú, misionera, nos acompañas
a dar la fe por las riberas,
por los caminos.
Amén.
(LevJEP)
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