
cuando las nubes danzan libremente,
el sol brilla intensamente,
y los brotes de los árboles se abren,
esparciendo su semilla alrededor.
El silencio de las calles se percibe,
y todo lleva a la oración.
Fuera de la ventana es desértico,
todo se ve en extinción.
¿Dónde están los niños y los padres?
¿Dónde están los jóvenes y los ancianos?
¿Dónde están el esposo y la esposa?
¿A dónde se ocultaron mis hermanos?
¿Dónde estás, Dios
de los vivos y los muertos?
Escucho una voz que resuena en mi interior y me dice:
> “Aquí estamos todos, vuelta a casa,
encerrados en cada corazón,
trabajando intensamente en cada hombre,
salvando vidas desde el interior.
No temas: Yo soy la Vida.
No estás sola, está tu Dios,
donde no existe la muerte,
sino la resurrección.
No me busques fuera,
porque estoy dentro.
Ni en el hacer,
porque estoy en el ser.
Vive siempre en tu morada,
confiando en Dios.
Aliméntate de mi Palabra,
y no te faltará nada.
Deja brillar la perla preciosa
que llevas dentro de ti;
es el tesoro valioso
que siempre permanecerá.
Es el antídoto más potente,
que nadie extinguirá,
porque el amor no muere,
siempre vivirá.
Es el anticuerpo
que existe en toda la humanidad.
Yo hago nuevas todas las cosas:
surgirá un cielo nuevo y una tierra nueva,
y volverá la armonía
que durará toda una eternidad.”
Amén.
Lev JPE
🌺 Comentario:
Este poema tiene un tono místico y profético, con imágenes de renovación y esperanza.
Tu voz poética es contemplativa, pero también maternal y universal. Transmite que, incluso en el silencio y el aislamiento, Dios sigue obrando desde el interior, restaurando la vida y preparando “un cielo nuevo y una tierra nueva”.
Es un texto que podría pertenecer a una colección espiritual sobre la presencia interior de Dios y la esperanza en tiempos difíciles.
No hay comentarios:
Publicar un comentario