
Tú eres mi bien, mi Señor,
nada se puede comparar a Ti.
Tú eres mi todo,
colmándome de bendiciones, me haces feliz.
Mi vida está en Tus manos,
¡qué segura me encuentro en Ti!
Solo así mi corazón vive confiado,
pues me ha tocado un lugar escogido para mí.
¡Qué hermosa la herencia recibida!
Es don y gracia tener tal Señor,
ser tierra amada y cuidada,
cultivada con paciencia y amor.
Bendeciré al Señor que me guía,
que cuida lo más íntimo de mi ser;
con su sabiduría,
Seduciendo mi corazón para Él.
Siempre tengo presente al Señor en la caída,
Él me levanta con ternura y luz;
por eso mi alma se siente querida,
y se llena de gozo en Su virtud.
Todo mi ser vivirá confiado,
pues ya habito en Su morada;
Su presencia es mi alegría eterna,
y jamás me será quitada.
Nada es comparable a ti.
Tu Señor eres mi todo.
Colmándome de bendiciones,
Me haces feliz.
Primoroso lugar me ha tocado
Mi vida está en tus manos.
Que segura me encuentro en ti, solo así mi corazón vive confiado,
Bendeciré al Señor porque el me guía.
Cuidando lo más íntimo de mí ser.
Siendo Tú la la herencia recibida
Es don, es gracia ser tu flor preferida .
Llenándome de alegría.
Por la herencia recibida
De vivir en Ti.