Hoy Te llamo de nuevo con
mi alegría, mi paz, mi luz;
sal al mundo con amor y celo,
lleva mi palabra y mi cruz.
Te llamo desde lo profundo,
desde el corazón de mi creación;
sé mi voz en todo el mundo,
mi testigo y mi bendición.
Has escuchado la llamada
que late firme en tu interior;
sal y comparte mi palabra
con compasión y con amor.
Me llamas porque me amas,
y yo te envío con fervor;
lleva esperanza a todas las almas,
y verás renacer el amor.
Que tu vida sea un río
de generosidad y fe;
y que el mundo, al verte vivo,
descubra a Dios en ti también.
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