Qué hermosos son tus pies,
los pies del mensajero,
que siempre va en camino
anunciando un destino.
Ser felices, a esto nos llamas,
y por eso soy misionera,
pregonera de tu Evangelio,
portadora de la Buena Nueva.
Hoy, por el mundo entero,
se difunde tu Evangelio;
sembrando en cada orilla
la semilla de tu Reino.
Ser voz de tu Palabra
que en los corazones suena,
dejando a Cristo en la vida:
a eso tu amor nos lleva.
Siendo uno contigo,
siendo siempre misioneros,
hasta entregar la vida entera,
hasta forjar un mundo nuevo.
Maestro misionero,
siempre en camino,
con los pies descalzos
y la mano tendida,
mendigando corazones
que vivan tu Evangelio.
Amén
LevJEP
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