LA ZARZA ARDIENTE
Presencia ardiente,
que puede abrazarnos,
con su fuego.
Presencia amorosa,
que quema el corazón,
dejándolo arder de amor.
Llama de amor viva,
que lo transforma todo,
dejándonos con un nuevo ardor
de amor.
Orar es la entrega de nuestro ser
que se sumerge en el fuego y
se consume y así poder marchar
durante todo el día,
con el corazón ardiente.
La oración es la puerta estrecha
que hemos de atravesar.
Dejándonos dispuestos a este cambio
de perspectiva.
Que desbordan nuestras posibilidades,
nuestros hábitos de aferramientos
a lo conocido y a lo acostumbrado.
Presencia ardiente,
que puede abrazarnos,
con su fuego.
Presencia amorosa,
que quema el corazón,
dejándolo arder de amor.
Llama de amor viva,
que lo transforma todo,
dejándonos con un nuevo ardor
de amor.
Orar es la entrega de nuestro ser
que se sumerge en el fuego y
se consume y así poder marchar
durante todo el día,
con el corazón ardiente.
La oración es la puerta estrecha
que hemos de atravesar.
Dejándonos dispuestos a este cambio
de perspectiva.
Que desbordan nuestras posibilidades,
nuestros hábitos de aferramientos
a lo conocido y a lo acostumbrado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario